Capitulo 1
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Capitulo 2
16 Serás librado de la mujer extraña, de la ajena que halaga con sus palabras,
17 La cual abandona al compañero de su juventud, y se olvida del pacto de su Dios.
19 Todos los que a ella se lleguen, no volverán, ni seguirán otra vez los senderos de la vida.
Capitulo 3
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Capitulo 4
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Capitulo 5
3 Porque los labios de la mujer extraña destilan miel, y su paladar es más blando que el aceite;
4 Mas su fin es amargo como el ajenjo, agudo como espada de dos filos.
5 Sus pies descienden a la muerte; sus pasos conducen al Seol.
6 Sus caminos son inestables; no los conocerás, si no considerares el camino de vida.
8 Aleja de ella tu camino, y no te acerques a la puerta de su casa;
18 Sea bendito tu manantial, y alégrate con la mujer de tu juventud,
19 Como cierva amada y graciosa gacela. Sus caricias te satisfagan en todo tiempo, y en su amor recréate siempre.
20 ¿Y por qué, hijo mío, andarás ciego con la mujer ajena, y abrazarás el seno de la extraña?
Capitulo 6
18 El corazón que maquina pensamientos inicuos, los pies presurosos para correr al mal,
24 Para que te guarden de la mala mujer, de la blandura de la lengua de la mujer extraña.
25 No codicies su hermosura en tu corazón, ni ella te prenda con sus ojos;
26 Porque a causa de la mujer ramera el hombre es reducido a un bocado de pan; y la mujer caza la preciosa alma del varón.
27 ¿Tomará el hombre fuego en su seno sin que sus vestidos ardan?
28 ¿Andará el hombre sobre brasas sin que sus pies se quemen?
29 Así es el que se llega a la mujer de su prójimo; no quedará impune ninguno que la tocare.
32 Mas el que comete adulterio es falto de entendimiento; corrompe su alma el que tal hace.
33 Heridas y vergüenza hallará, y su afrenta nunca será borrada.
34 Porque los celos son el furor del hombre, y no perdonará en el día de la venganza.
35 No aceptará ningún rescate, ni querrá perdonar, aunque multipliques los dones.
Capitulo 7
5 Para que te guarden de la mujer ajena, y de la extraña que ablanda sus palabras.
8 El cual pasaba por la calle, junto a la esquina, E iba camino a la casa de ella,
10 Cuando he aquí, una mujer le sale al encuentro, con atavío de ramera y astuta de corazón.
11 Alborotadora y rencillosa, sus pies no pueden estar en casa;
12 Unas veces está en la calle, otras veces en las plazas, acechando por todas las esquinas.
13 Se asió de él, y le besó. Con semblante descarado le dijo:
16 He adornado mi cama con colchas recamadas con cordoncillo de Egipto;
17 He perfumado mi cámara con mirra, áloes y canela.
18 Ven, embriaguémonos de amores hasta la mañana; alegrémonos en amores.
19 Porque el marido no está en casa; se ha ido a un largo viaje.
21 Lo rindió con la suavidad de sus muchas palabras, le obligó con la zalamería de sus labios.
22 Al punto se marchó tras ella, como va el buey al degolladero, y como el necio a las prisiones para ser castigado;
26 Porque a muchos ha hecho caer heridos, y aun los más fuertes han sido muertos por ella.
27 Camino al Seol es su casa, que conduce a las cámaras de la muerte.
Capitulo 8
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Capitulo 9
13 La mujer insensata es alborotadora; es simple e ignorante.
14 Se sienta en una silla a la puerta de su casa, en los lugares altos de la ciudad,
15 Para llamar a los que pasan por el camino, que van por sus caminos derechos.
16 Dice a cualquier simple: Ven acá. A los faltos de cordura dijo:
17 Las aguas hurtadas son dulces, y el pan comido en oculto es sabroso.
18 Y no saben que allí están los muertos; que sus convidados están en lo profundo del Seol.
Capitulo 10
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Capitulo 11
21 Tarde o temprano, el malo será castigado; mas la descendencia de los justos será librada.
22 Como zarcillo de oro en el hocico de un cerdo es la mujer hermosa y apartada de razón.
Capitulo 12
4 La mujer virtuosa es corona de su marido; mas la mala, como carcoma en sus huesos.
Capitulo 13
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Capitulo 14
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Capitulo 15
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Capitulo 16
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Capitulo 17
25 El hijo necio es pesadumbre de su padre, y amargura a la que lo dio a luz.
Capitulo 18
22 El que halla esposa halla el bien, y alcanza la benevolencia de Jehová.
Capitulo 19
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Capitulo 20
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Capitulo 21
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Capitulo 22
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Capitulo 23
22 Oye a tu padre, a aquel que te engendró; y cuando tu madre envejeciere, no la menosprecies.
24 Mucho se alegrará el padre del justo, y el que engendra sabio se gozará con él.
25 Alégrense tu padre y tu madre, y gócese la que te dio a luz.
27 Porque abismo profundo es la ramera, y pozo angosto la extraña.
28 También ella, como robador, acecha, y multiplica entre los hombres los prevaricadores.
Capitulo 24
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Capitulo 25
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Capitulo 26
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Capitulo 27
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Capitulo 28
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Capitulo 29
3 El hombre que ama la sabiduría alegra a su padre; mas el que frecuenta rameras perderá los bienes reposo.
Capitulo 30
11 Hay generación que maldice a su padre y a su madre no bendice.
12 Hay generación limpia en su propia opinión, si bien no se ha limpiado de su inmundicia.
13 Hay generación cuyos ojos son altivos y cuyos párpados están levantados en alto.
14 Hay generación cuyos dientes son espadas, y sus muelas cuchillos, para devorar a los pobres de la tierra, y a los menesterosos de entre los hombres.
16 El Seol, la matriz estéril, la tierra que no se sacia de aguas, y el fuego que jamás dice: ¡Basta!
19 El rastro del águila en el aire; el rastro de la culebra sobre la peña; el rastro de la nave en medio del mar; y el rastro del hombre en la doncella.
20 El proceder de la mujer adúltera es así: come, y limpia su boca
23 Por la mujer odiada cuando se casa; y por la sierva cuando hereda a su señora.
Capitulo 31
2 ¿Qué, hijo mío? ¿y qué, hijo de mi vientre? ¿Y qué, hijo de mis deseos?
3 No des a las mujeres tu fuerza, ni tus caminos a lo que destruye a los reyes.
9 Abre tu boca, juzga con justicia, y defiende la causa del pobre y del menesteroso. Elogio de la mujer virtuosa
10 Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas.
11 El corazón de su marido está en ella confiado, y no carecerá de ganancias.
12 Le da ella bien y no mal todos los días de su vida.
23 Su marido es conocido en las puertas, cuando se sienta con los ancianos de la tierra.
28 Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada; y su marido también la alaba:
30 Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; la mujer que teme a Jehová, ésa será alabada.

